Del Cerebro Indiana Jones al cerebro McGiver

Una de las cosas que aprendí trabajando en la planta de libros de Fnac, fue que la gente no lee, compra libros. Las intenciones son siempre buenas, comprarlos ahora para poder disfrutarlos más adelante en la playa, tal vez el fin de semana o con suerte en pleno invierno, si conseguimos sacar tiempo de esto o lo otro.

Comprar libros no equivale a leerlos

La realidad es, que un porcentaje importante confesaba que tenía un montón de libros en las estanterías de casa, que nunca habían sido abiertos. “Ahora me apetece algo más ligero, que no me caliente mucho la cabeza”.

Al final se terminaban llevando a Dan Brown o a Ruiz Zafón.

Cientos de libros repartidos en estanterías, sin ser abiertos y aún con el precio puesto, esperando a ser leídos. Parece que esas cosas sólo les pasan a otros, a nosotros no. Nosotros, gente letrada y con estudios, no somos tan consumistas. Sabemos hacer un mejor uso del conocimiento y de la cultura, ¿verdad?

En ese caso empecemos con un simple cuestionario:

  • ¿Tienes algún disco duro externo?
  • ¿Por casualidad has descargado series y películas que aún no has visto?
  • ¿Tienes libros electrónicos descargados de hace meses por leer?
  • ¿Pdf´s guardados en Dropbox esperando ser consultados?
  • ¿Eres de los que guarda enlaces en Deliciuos? Y si la respuesta es positiva, ¿Eres de los que guarda enlaces pero que rara vez los vuelve a consultar?
  • ¿Tienes Pinterest? Has pinneado algo?  Crees que eres más del tipo que pinea pero que rara vez consulta sus pinboards (tableros)?
  • ¿Tienes una cuenta en Evernote, Iceberg, Remember the Milk? Crees que podrías usar más esas apps?

Si has contestado afirmativamente a la mayorías de las preguntas, en ese caso  Bienvenido al Club! Acabas de convertirte en uno más del CDD o lo que viene siendo, el Club de Diógenes Digitales.

Desde que empezamos a descargar contenidos de la red, empezó una carrera intensa por conseguir más ancho de banda y con el, más espacio en el disco duro y más temporadas de Lost, Six Feet Under, Friends, Futurama…

La carrera por el espacio alteró de forma profunda incluso nuestros hábitos de consumo. Cuando ibas a comprar un ordenador la memoria Ram, la tarjeta gráfica o la calidad de la pantalla pasaban a un lugar secundario. La clave estaba en el espacio que nos daba el disco duro!

Hasta que llegó  LA NUBE y todos nos volvimos locos con Dropbox, “más espacio?” “gratis?” De hecho algunos nos hemos vuelto tan locos con Dropbox, que hasta nos hemos pillado la cuenta Premium. PRE-MI-UM! (la leche! Las 2 primeras temporadas de Homeland esperando a que encuentre el momento de verlas!)

Pero la pregunta que cabe hacerse, es de dónde surge esa necesidad de acumular. Sufrimos de una previsión programada de ocio, ante una remota posibilidad de escasez de diversión.

¿De dónde nos viene esa obsesión por acumular?

Ninguno de los nativos digitales hemos vivido tiempos de escasez económica (el paréntesis es el momento actual de crisis). Más bien al contrario, cada día que pasa existe más contenido en la red, películas, libros, juegos, música…Y la mayoría de ellos no necesitamos descargarlos para poder disfrutar de ellos.

El éxito de Spotify o de Series Yonkis ha sido saber trasladar a la esfera digital el uso que hemos hecho siempre de las bibliotecas. Ha modificado lenta pero efectivamente nuestros hábitos y el consumo que hacemos de contenidos culturales. Ya no se trata de tener, sino de poder disfrutar. Todo está disponible en función de la calidad de nuestra conexión a internet.

Lo vamos entendiendo.

Después de 7 años de acceso a Spotify (fue creado en 2006 en Estocolmo) hemos empezado a guardar menos música. Y hemos extendido el buen hábito de disfrutar online a películas, series y documentales, con plataformas como Netflix o Cuevana.

Entonces, estamos curados? Ya no acumulamos? Sí pero no.

Desafortunamente sigue habiendo muchos enfermos y la mayoría se dedican al Marketing Online. Esta profesión ha desarrollado durante los últimos años un agudo sentido del “pa luego” y los “por si acaso”.

Ejemplo 1:

Presentación del uso de Pinterest en Taiwan, “qué interesante, me la dejo pa luego” 

Ejemplo 2:

Video sobre el cambio de conducta en los formularios de seguros, me lo dejo “por si acaso” me tocase un pitch para Seguros.

Ejemplo 3:

Qué post más interesante sobre cómo enlazar el IFTTT con mi Instagram, para que reproduzca las fotos en el Tumblr que tengo de cocina si se usa el hashtag #recipe. Me lo dejo “por si acaso” empiezo a darle caña el blog de cocina.

Acumulamos miles de url´s que no volveremos a consultar

ENFERMOS, estamos todos enfermos. Acumulamos miles de url´s que probablemente no volvamos a consultar.  Al fin y al cabo ¿Por qué tendríamos que consultarlas?

  1. No las necesitamos, las guardamos para un escenario posible sin existir una necesidad detrás. No es algo que tengamos que saber o aprender ahora, así que quedan relegadas en el Delicious.
  2. Se encuentran fácilmente en Google. Si sabes lo que estás buscando acabas por encontrarlo en 2 o 3 clicks.
  3. Se vuelven obsoletas. En el sector en el que nos movemos el conocimiento se ha vuelto efímero, los datos se desfasan, las plataformas hacen actualizaciones y los tutoriales dejar de ser útiles.

Lo que nos lleva a cuestionarnos el propio comportamiento, acumular por acumular. Si en la mayoría de los casos no vamos a utilizar todas esas url´s, si incluso no las vamos a consultar más, ¿Qué sentido tiene guardarlas, cargarlas de tags e incluso categorizarlas?

La respuesta está en nuestros procesos cognitivos en plena transformación, y nuestros hábitos: aprendidos, repetidos y aprobados durante años. Internet está cambiando nuestra forma de aprender, pero alterar los hábitos cuesta mucho más.

Veamos cómo aprendía nuestro cerebro analógico.

Comprensión > repetición > memorización

Aprender era POSEER, TENER conocimiento, es decir absorber un montón de datos, y “guardarlos” en nuestro disco duro cerebral. Acumulábamos datos en previsión del día o el momento en que nos pudiese ser útil.

El afán por tener cultura contenía una pizca de sentimiento utilitario. No se trataba sólo de disfrutar leyendo o sabiendo, sino de tener conocimiento que nos pudiese servir en cualquier momento y en cualquier esfera social. Tener cultura era una parte importante de los valores sociales que se consideraban de éxito.

Adquirir cultura tenía un componente utilitario

Pero llega Internet y lo cambia todo. De acuerdo a John Naughton en The Guardian: “Google se ha convertido en una prótesis de nuestro cerebro colectivo”. Es decir, si todo está en Google, ¿porqué deberíamos seguir atesorando datos que en el momento presente, ahora, no me sirven de nada? Esta evolución se ve mucho más definida cuando estudiamos la forma en que aprenden los niños y cómo Internet afecta a su transformación en uno u otro tipo de ciudadano. Recomiendo la lectura del artículo Considering the Cognitive and Social Implications of Children´s Internet use de Kirsy Young.

El proceso cognitivo de nuestro cerebro digital es mucho más práctico, busca datos, palabras, pistas que nos ayuden a solucionar de forma satisfactoria el problema o reto que tenemos delante. Sacrifica la profundidad de conocimiento y de comprensión por una solución rápida y efectiva al problema. Exactamente igual que hace Google.

Las habilidades que más se valoran ahora no son el disco duro, la memoria. De hecho, dado que nuestra capacidad de concentración ha mermado considerablemente durante los últimos años, nuestra memoria también ha ido perdiendo brillo. Ahora tienen más preponderancia los procesos cognitivos de estructuración de la información, los mapas mentales, los diagramas y todos aquellos recursos que nos permiten conectar conceptos y encontrar resultados.

Hemos pasado del Cerebro Indiana Jones al cerebro McGiver.

Indiana era un tipo bien parecido, aventurero, pero que si lo pensamos con detenimiento se había pasado la mayor parte de su vida en una biblioteca leyendo y apuntando cosas en sus cuadernitos. Era el auténtico Book Worm. En cambio McGiver era un tipo de soluciones, con menos estilo y menos cultura que Indiana, pero que le dabas un trapo y una navaja suiza y te montaba un centro comercial. Cualquier cosa que encontraba lo convertía en una bomba, un tipo muy pacifisita, sin duda.

Nuestro cerebro ha pasado de guardar información a cambiar sus prioridades para estructurar mejor lo que sabemos y cómo conectamos conceptos.

Ahora tenemos un cerebro tipo McGiver

Sin embargo nuestros hábitos están bien arraigados y alterarlos va a llevar mucho más que cambiar nuestro proceso cognitivo. Y nuestros hábitos dicen que tener es saber. Seguimos guardado gigas de información con la intención de leerlos más tarde, porque en el fondo creemos que es importante que lo tengamos, que lo sepamos.

Mientras, nuestro cerebro se centra en la tarea del Ahora, en buscar sólo la información que necesitamos para ese informe, pitch o post. Se podría decir que vivimos un proceso de adaptación, al que nos va a costar mucho más adaptarnos a los que hemos aprendido con premisas anteriores a internet.

¿Hacemos limpieza de los discos duros?

Digital Reputation Manager. Siempre he creído que si comprendes los datos, estás más cerca de identificar las tendencias sociales que hay detrás. Soy Socióloga especializada en Investigación de Mercados con un máster en Marketing Digital.

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5 Responses to Del Cerebro Indiana Jones al cerebro McGiver

  1. Beamariscal septiembre 29, 2013 at 9:31 pm #

    Hola Pat! Me he sentido identificada en todo! Jajaja muy buen post, ya sé que no estoy sola ;P

  2. patsapel septiembre 29, 2013 at 10:48 pm #

    Me alegro Bea! Tal vez el título no lo haya elegido muy bien, pero parece que en general ha generado debate y comentarios en Redes Sociales :)

    Abrazos!

  3. Montse Cano octubre 2, 2013 at 7:38 pm #

    Muy identificada con todo esto. Lo hablábamos el otro día en un meetup.
    Por cierto, me encanta el nuevo diseño del blog. Mejor que el anterior!

  4. patsapel octubre 2, 2013 at 7:43 pm #

    Gracias Montse, me alegro de que te haya gustado el post. El diseño es cosa de @Mjcachon y @Aleyda, se dieron una currada para ponerlo a punto.

    :)

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  1. estrategia, comunicacion, inteligencia, servicios, cambio - septiembre 27, 2013

    […] Falta de análisis: Y es que por sorprendente que parezca, esta semana nos encontrábamos con que el Ministerio del Interior plantea para 2016 hacer un nuevo DNI electrónico más seguro. No diría que es una falta de análisis, porque no es necesario hacerlo, concluir que el problema del uso del DNIe sea la seguridad. Se trata de que no sólo es incómodo de usar, sino que además, no se manifiesta la ventaja competitiva que puede suponer. Y es que hasta yo, todo un fan de la tecnolgía sólo uso el DNIe para renovar el certificado personal de la FNMT que no requiere soporte físico ni nada. Cuando se llega a conclusiones tan bizarras como esta, solo podemos preguntarnos si alguien ha pensado dos veces, o si está preparado para dirigir una organización actual. Es necesario tener una capacidad de adaptación y de buscar respuestas que desbordan la lógica incremental de la burocracia, o, como dicen la Madrid Geek Girls, ser más McGyver que Indiana Jones.  […]

Hecho con cariño desde Madrid por las Madrid Geek Girls.